domingo, 26 de abril de 2015

Mis noches

Últimamente escribo sobre ti y la noche.
Será porque son estas horas en las que más dueles.
No porque tenga un vacío en un lado de mi cama, ni porque sepa que al despertar no estarás.
Sino porque eran tan especiales tus 'Buenas noches' que no puedes llegar a imaginar la tonta sensación que dejabas en mi estómago. En mi pecho. Mi sonrisa.

Y que envidiable está la luna hoy.
La envidio porque sale a brillar todas las noches a pesar de sus grietas y siempre está preciosa.
La envidio porque puede colarse a través de tu ventana, y tocar tus labios con sus rayos como podrían hacerlo mis dedos.
La envidio porque a pesar de tener noches oscuras, a veces, se llena. Y es algo que yo no puedo conseguir.
Porque a mi me faltas tú para llegar a estar completa.
Me faltas tú  para salir a la calle a pisar todos mis miedos. Todas mis inseguridades que me causan el no tenerte.

Estoy segura que la has mirado como nunca me has mirado a mi, con tu sonrisa torcida pensando en la chica que te ilumina las calles. Y no soy yo.
¿Pero sabes qué?
A pesar de eso, hay algo que la luna y yo tenemos en común: a ambas nos han dejado huella.
Maldito Armtrong que se atrevió a implantar bandera en ella que es tan preciosa.
Maldito seas tú, que sin ni si quiera tocarme, has dejado huella en esto que llaman corazón que no entiende de razones cuando le digo que nunca seré ese brillo especial que tienen tus ojos cuando miras la luna.
No sé si algún día iluminare tus calles, pero lo que sé con certeza es que tú podrías hacer más bonitas mis noches.

Hoy, soy yo.

Hace días ya cerré el libro de esta historia sin empezar.
Pero ha ocurrido lo suficiente como para sentir fuertes golpes en el pecho.
Después de tantas  noches de rayadas, tantos días esperando que me hables, y tantas caídas... se me han acabado las ganas de seguir intentándolo .
Lo peor de todo, es que me enfrente a tu batalla a pecho descubierto siendo tú, un manojo de espinas. Fui la diana donde tirabas tus dardos. 
Deje que me conocieras sin armadura ni escudo.
Y descubrí que no hay peor silencio que llamarte a gritos.

Me perdí en cada uno de tus laberintos intentando buscar una salida que me lleve a alguna parte sin salir herida. Porque cuando lograba salir, tenía gravada en mí, una cicatriz.
(Una más de las que tú eres el culpable)

Soy partidaria de arrancar la página antes que pasarla. Creo que no es justo para mí, intentar retomar el hilo de una historia que no tiene ni pies ni cabeza. Y mucho menos, amor.
Pero por mucho que se arranque todo del pecho, siempre queda esa espina que me hace recordar que un día fuiste el placer de leer Neruda. También ese chupito de Absenta con el que te olvidas de toda la mierda que te rodea. 
Cuesta aceptar que aún siendo el causante de cada sonrisa, también lo has sido de muchas caídas.

Y para acabar con este cliché de no tenerte, decidí cerrar el libro de esta historia sin empezar. Para así, acabar con todo lo que tengo de ti y empezar a pensar en mí. 
Porque hoy, hoy yo soy el motivo de mi sonrisa.


martes, 21 de abril de 2015

Vicios.

Que duro es buscarte con la mirada y encontrarte con que tú estás buscando una mirada que no es la mía. Saltar al precipicio con la esperanza de que seas mi paracaídas y no dejarme caer en mis desastres.

Decidí tirarme al vacío, esperando encontrar un 'nosotros' y un millón de guerras entre las sábanas antes de cada mañana. Ahora que toco fondo cn los ojos cerrados, tengo miedo de abrirlos para no darme cuenta que estoy en esta realidad en la que no me atrevo a gritarle al mundo lo que siento. Y decirte a ti, al oído, que eres mi deseo en esa estrella que fue tan fugaz que paso desapercibida que el 'Te quiero' iba 'Conmigo'.
Al final, solo has sido mi mejor caída en este montón de intentos por ser tu canción favorita, tu brindis, ese himno y ese escudo que tanto defiendes.

Trate de ser la sonsrisa por la que te arriesgaras cometer mil delitos. 
Acabe siendo yo la que lo cometió al querer algo que no puede ser suyo, y terminé encerrada entre rejas atada de pies y manos a todas tus imperfecciones.

Podría no haberme atrevido a dar el paso que me ha llevado a la peor caída que es el no tenerte.
Podría haber evitado ser esa mirada no correspondida, la canción jamas cantada, ese deseo jamas pedido a una de tus estrellas y esa gota que colmó la botella con la última copa de Ron que es tu vicio,
como tú,
eres el mío.

domingo, 12 de abril de 2015

Porque no.

Hoy me preguntaron cuál era el motivo de este montón de palabras tontas sin sentido que hablan de una sonrisa y unos ojos bonitos.
Me dijeron que les hable de él.

Cómo les contesto que no es una sonrisa y unos ojos cualesquiera. Que son unos ojos que te llaman para perderse y una sonrisa preciosa marcada por unas curvas delirantes formada por tus labios en las que te arriesgas a ir sin frenos sin importar cuán fuerte sea el impacto contra el muro que tu mismo has puesto.

Cómo les explico que mi móvil tiene una carpeta con tu nombre llena de cientos de notas empezadas y que no podré encontrar palabras exactas para poder acabarlas.

Cómo les digo que no puedo evitar pensar en ti cuando leo Benedetti, Neruda o Salinas. que te imagino entre verso y verse de aquellas palabras de amor escritas por algún motivo.- Cómo les digo que tu eres el mío.-

Me preguntaron también porque siempre digo que no pudo ser.
Contesté: 'Porque no.'
Porque no hubo ganas de tu parte. Pero (tal vez) no hice suficiente.
Porque no pude decirte nunca lo que sentía. -Siento.
Porque no tenías puestos tus ojos en mí.
Porque no soy el motivo de tu sonrisa.
Porque no supe serlo.
Y, finalmente, porque no voy a contarles todos estos miedos que me han provocado el no tenerte,

En fin, como les hablo de ti.
Cómo les digo que este corazón de hierro a prueba de balas, 
se ha fundido a esto que le llaman amor. 

sábado, 11 de abril de 2015

Ella.

Ella,
es como la lluvia que deja su rastro allí por donde pasa.
Inundando cada rincón de tristeza y llenando cada vacío que ha dejado algún capullo.
Es ese aire que te anima a soltarte el pelo,
a correr a favor del viento, o en contra. 
Es Sol y refugio para este mes bipolar de Abril.

Ella es el último cubata que nunca llega. 
Ese "No voy a beber mas, que tengo que llegar pronto a casa"
Con quien compartes todas las borracheras hasta vomitar el primer momento juntas. 
Todas las canciones bailadas como si no hubiera un mañana.

Ella es ese hombro en el que no se llora, porque sabe sacarte tu mejor sonrisa.
Es todos esos imposibles que se piden en una amiga.

Me pregunto si hay manera de darte las gracias por levantarme en cada caída, y curarme todas las cicatrices. Porque me he dado cuenta que tras cientos de glorias y mil tropiezos no me has soltado la mano. 

Gracias cariño, gracias por no dejarme parar y por ser ese empujón tanto en las subidas como para vivir experiencias nuevas. 
Porque eres Ella, 
la chica capaz de sacarte a bailar bajo la lluvia. 


Lo que nunca podré decirte.

Lo que nunca podré decirte:

Espero que no te importe, 
pero eres el culpable de esta mirada perdida.
(En ti)
De este vacía que siento cuando sé con certeza
que no seremos todo aquello que pudimos ser:
Una caricia,
un abrazo,
un beso,
un historia.
En fin, no pudimos ser Amor.

Espero que no te importe
que piense en ti cada vez que veo una noche con estrellas.
-Y sonría.-
Noche como tus ojos, y estrellas tan bonitas como tu sonrisa.
Lástima que no encontré escalera tan alta como para alcanzarla. 
¿Te has fijado en la de hoy? 
Está tan bonita que soy capaz de tratar de subir el mismo Everest
para esta mas cerca de ella.
De ti.

Espero que no te importe
que sea tan cobarde.
Cobarde al no decirte todo lo que tengo reprimido en el lado izquierdo del pecho.
Cobarde al no arriesgar para no perder. 
Y solo ganar llantos y noches como esta, 
-que está preciosa-
en la que lo único que me consolaría sería tener tu labios a medio milímetro  de mi nuca,
y tus manos en mis caderas.
Diciéndome que has llegado para quedarte.

Espero que no hayas entrado tan dentro de mí.
Para poder así, evitar derramar tanta sangre en forma de lágrimas. 
Pero lo veo difícil, porque has sido flecha que ha atravesado mi cuerpo entero dejando tal hueco que será complicada volver a cerrar.

Te quiero, y muchas cosas más, es todo lo que nunca podré decirte. 

(Espero que llegue el día que deje de escribir por ti)