Podríamos ser ese viernes 13 al que todos temen. Ese callejón
sin salida que no conoce la luz, y los miedos de cada uno de los amores no
correspondidos. O bien, podríamos ser ese beso en el cuello y caricia en la
nuca. Podríamos ser historia o tragedia, sonrisas o llanto, Sol o Luna, exceso
o límite.
Lo que prefiero ser yo es mordida en las costillas y polvo
en las sábanas, exceso de suspiros y sonrisas, caricias y miradas. Prefiero ser
Luna que ha visto demasiados besos robados y cedidos en todos los rincones de
Zaragoza.
Te lo digo, porque ya sé que prefieres ser tú. Ser ese día
que nadie quiere que llegue, la historia hecha tragedia y sonrisas que no son
capaces de llegar a los ojos. Nunca fuimos límite porque no pudimos alcanzar el
cielo.
Y al final, solo soy miedos de más y sueños de menos.
Tengo que decir también, que para ser, hay que tener los
pies en la tierra. Y tú, me has llevado a los límites de querer ser para no
ser.
(Y eso es algo con lo que no contaba)