lunes, 7 de septiembre de 2015

Podríamos ser ese viernes 13 al que todos temen. Ese callejón sin salida que no conoce la luz, y los miedos de cada uno de los amores no correspondidos. O bien, podríamos ser ese beso en el cuello y caricia en la nuca. Podríamos ser historia o tragedia, sonrisas o llanto, Sol o Luna, exceso o límite.

Lo que prefiero ser yo es mordida en las costillas y polvo en las sábanas, exceso de suspiros y sonrisas, caricias y miradas. Prefiero ser Luna que ha visto demasiados besos robados y cedidos en todos los rincones de Zaragoza.

Te lo digo, porque ya sé que prefieres ser tú. Ser ese día que nadie quiere que llegue, la historia hecha tragedia y sonrisas que no son capaces de llegar a los ojos. Nunca fuimos límite porque no pudimos alcanzar el cielo.

Y al final, solo soy miedos de más y sueños de menos.
Tengo que decir también, que para ser, hay que tener los pies en la tierra. Y tú, me has llevado a los límites de querer ser para no ser.



(Y eso es algo con lo que no contaba)

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