Hace días ya cerré el libro de esta historia sin empezar.
Pero ha ocurrido lo suficiente como para sentir fuertes golpes en el pecho.
Después de tantas noches de rayadas, tantos días esperando que me hables, y tantas caídas... se me han acabado las ganas de seguir intentándolo .
Lo peor de todo, es que me enfrente a tu batalla a pecho descubierto siendo tú, un manojo de espinas. Fui la diana donde tirabas tus dardos.
Deje que me conocieras sin armadura ni escudo.
Y descubrí que no hay peor silencio que llamarte a gritos.
Me perdí en cada uno de tus laberintos intentando buscar una salida que me lleve a alguna parte sin salir herida. Porque cuando lograba salir, tenía gravada en mí, una cicatriz.
(Una más de las que tú eres el culpable)
Soy partidaria de arrancar la página antes que pasarla. Creo que no es justo para mí, intentar retomar el hilo de una historia que no tiene ni pies ni cabeza. Y mucho menos, amor.
Pero por mucho que se arranque todo del pecho, siempre queda esa espina que me hace recordar que un día fuiste el placer de leer Neruda. También ese chupito de Absenta con el que te olvidas de toda la mierda que te rodea.
Cuesta aceptar que aún siendo el causante de cada sonrisa, también lo has sido de muchas caídas.
Y para acabar con este cliché de no tenerte, decidí cerrar el libro de esta historia sin empezar. Para así, acabar con todo lo que tengo de ti y empezar a pensar en mí.
Porque hoy, hoy yo soy el motivo de mi sonrisa.
Uoooo, me encanta.
ResponderEliminarSobretodo esos pequrños detalles que pones, como el toque realista de lo de el chupito de absenta. No todo concepto.
no se si me entiendes. Sigue asi